
Anoche no fue su noche. Penélope Cruz no se veía ganadora de un segundo Oscar y tenía cosas más importantes en las que pensar. Eso sí: se le vio contenta y disfrutando más que el año pasado.

No quiso protagonismo en la alfombra roja. Lució sencilla y hasta vaticinó que la estatuilla sería para Mo'nique. Pero tampoco se hizo con el premio a la mejor vestida de la gala a pesar de que estaba correcta, elegante y apropiada. Lo peor... aburrida. Con un diseño rojo subido de Donna Karan, la actriz estaba guapa pero no sobresaliente, y siendo la reina de la alfombra roja, su estilismo de ayer nos deja un poco indiferentes.
Recurrió a la silueta sirena, una de sus apuestas más vistas en este tipo de ceremonias, de cuerpo rígido drapeado, escote «strapless» y falda con volumen. Pero el vestido parecía quedarle un tanto grande, o con exceso de tela. En cualquier caso, no terminaba de resaltar su figura (de la que sí presumió muy hábilmente en los Goya) en la gran cita con el cine del año.
El recogido, el maquillaje y las joyas (pendientes lágrima y pulsera, de Chopard muy probablemente) sí que fueron un acierto: la sencillez en estos casos resulta muy elegante.
Fuente ABC - FOTOS PICAPP
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